PROBLEMAS NUTRICIONALES DE LAS SOCIEDADES DESARROLLADASLa producción alimentaria mundial es suficiente para satisfacer las necesidades de todos los habitantes del planeta. Sin embargo existen grandes diferencias entre el consumo alimentario de países desarrollados y en vías de desarrollo.
La sobrealimentación característica de las sociedades desarrolladas se relaciona claramente con un incremento de las enfermedades cardiovasculares, obesidad, caries, tumores, etc. a las que se asocian los problemas de salud derivados de trastornos del comportamiento alimentario (anorexia, bulimia, etc.). Todas ellas han sido denominadas como las enfermedades de la sociedad de la abundancia. A. Enfermedades cardiovasculares En los países europeos las enfermedades cardiovasculares son responsables del 50% de la mortalidad total. El 50% de la patología cardiovascular se debe a enfermedades coronarias (angina de pecho, infarto de miocardio) o enfermedades cerebro-vasculares (trombosis, embolia y hemorragias cerebrales). Ha quedado claramente relacionada la incidencia de enfermedades cardiovasculares con la cantidad y tipo de grasa de la dieta y los niveles de colesterol de la dieta. La grasa saturada, fundamentalmente la de origen animal, altera en metabolismo de los lípidos en el hígado. Esto provoca una elevación de los niveles colesterol total y de LDL-colesterol (“colesterol malo”), y éste cambia a una estructura de partículas pequeñas y densas en colesterol. Hay unanimidad en que una reducción del consumo de grasas saturadas reducen los niveles de colesterol total y LDL-colesterol. El control de la hipertensión (que supone un riesgo añadido de enfermedad cardiovascular) mediante medidas dietéticas incluye la reducción del sobrepeso, reducción de la ingesta de sodio, y del exceso de alcohol. Una dieta que haga énfasis en el consumo de cereales, legumbres, frutas y vegetales, alimentos bajos en grasa, y consumo elevado de pescado, con reducción de los productos ricos en grasas animales saturadas es la dieta preventiva ideal de la la enfermedad cardiovascular. B. Neoplasias Las dietas ricas en frutas frescas y vegetales son protectoras frente a diversos tumores. Los distintos mecanismos asociados al efecto protector de estos alimentos son su alto contenido en sustancias de efecto antitumoral (vitaminas C, E y A, fibra esteroles y selenio, entre otros) por diversos mecanismos, y el que la ingesta elevada de frutas y verdura conduce a una reducción del consumo de grasas y proteínas. C. Diabetes Mellitus tipo 2 En los países desarrollados se objetiva un incremento de los casos de diabetes, coincidiendo con la modernización del estilo de vida. A resaltar en determinadas poblaciones autóctonas (indios, aborígenes y esquimales) con baja prevalencia de diabetes en su entorno habitual que, al occidentalizarse, alcanzan frecuencias de diabetes en torno al 40% de la población. Cualquier tipo de diabetes tiene una evolución condicionada por los hábitos dietéticos. La ingesta de vegetales y fibra produce un mejor control de los niveles de glucosa, además de reducir la incidencia de sobrepeso y obesidad. D. Obesidad La obesidad, independientemente de los factores genéticos, se produce como consecuencia de un excesiva ingesta calórica y disminución de la actividad física. La variedad alimentaria, la alta densidad calórica de los alimentos de que disponemos en las sociedades desarrolladas (azúcar, grasa y alcohol) dan lugar a que la alimentación actual sea hipercalórica. La obesidad es un factor de riesgo para el desarrollo de diabetes, hipertensión, elevación de los niveles de colesterol y triglicéridos, gota, enfermedades de la vesícula biliar, artrosis, enfermedades cardiovasculares y algunos tipos de tumores, así como una reducción de la esperanza de vida. Una correcta alimentación y educación alimentaria de los niños y adolescentes, con elevado consumo de vegetales, frutas, cereales y legumbres, y baja en carbohidratos simples y grasa se hace imprescindible en la prevención de la obesidad infantil (de creciente desarrollo en nuestra sociedad) y, por tanto, en la prevención de adultos obesos. La realización de una adecuada dieta hipocalórica, con el fin de una reducción moderada del peso provoca una reducción sustancial de las enfermedades y la mortalidad asociada a la obesidad. E. Enfermedades esqueléticas Además de una cierta predisposición familiar y la edad (más frecuente en mujeres posmenopáusicas por la disminución de estrógenos), se ha relacionado la incidencia de osteoporosis a un bajo consumo de calcio y fósforo y vitamina D, así como a un elevado consumo de proteínas y calorías totales. Un adecuado consumo de los productos ricos en calcio, fósforo y vitamina D, así como reducción del alcohol y tabaco, y la práctica habitual de ejercicio físico parecen ser factores que pueden reducir la incidencia de osteoporosis. F. Enfermedad oral (caries) La fermentación bacteriana de los azúcares presentes en los alimentos provoca la producción de diversos ácidos que produce una desmineralización progresiva del esmalte dental. El consumo frecuente de azúcares (especialmente sacarosa o azúcar común) favorece la formación de placa dental, elemento que predispone a la caries y las enfermedades periodontales (de las encías). La reducción en el consumo de azúcares simples, la fluoración del agua, y la mayor y mejor higiene dental desde la época infantil temprana son de vital importancia en la prevención de la caries dental. G. Trastornos del comportamiento alimentario Además de factores individuales (psicológicos, genéticos y biológicos) y familiares, las altas y crecientes cifras pueden estar condicionadas socioculturalmente. En la sociedad actual las consignas imperantes son la belleza, la estética y el culto al cuerpo. La delgadez se asocia al éxito y el bombardeo de medios de comunicación sobre ideales estéticos y físicos da lugar a una búsqueda de un canon de delgadez formalmente aceptable. IML - Paseo del General Martínez Campos, 33 - 28010 Madrid - Tlf. 91 702 46 27 - consulta@iml.es
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