LA DIETA MEDITERRÁNEALa Dieta Mediterránea es una filosofía de vida basada en: Una forma de alimentación que combina los ingredientes tradicionales y los renovados mediante las modernas tecnologías.
Recetas y modos de cocinar de la zona.
Cultura y estilos de vida típicos del Mediterráneo.
Estudios llevados a cabo durante los últimos 30 años, pusieron de manifiesto que los países de la cuenca mediterránea: España, Italia, Francia, Grecia y Portugal tenían un menor porcentaje de enfermedades cardiovasculares (cardiacas y cerebrales) y una menor tasa de mortalidad por cáncer. Los investigadores buscaron las posibles causas y descubrieron que la dieta tenía un papel fundamental. A partir de entonces, se empezó a hablar de la dieta mediterránea como un factor a tener en cuenta en la prevención de estas enfermedades. Tras este descubrimiento, los científicos fueron perfilando los elementos que definen la dieta mediterránea: pasta y arroz, verduras, legumbres, abundante fruta, aceite de oliva, poca carne y mucho pescado, pan integral, y algunas especias como el ajo, el orégano, pimienta y pequeñas cantidades de vino tinto. A. Aceite de oliva El aceite de oliva virgen, ampliamente utilizado en la dieta mediterránea, tiene un 80% de ácido oleico (monoinsaturado) y solo un 14 % de ácidos grasos saturados. Los aceites de semillas (soja, girasol, etc.) tienen grandes cantidades de ácidos grasos poliinsaturados y pocos monoinsaturados; aunque hacen descender el colesterol total en sangre, no aumentan la proporción de colesterol HDL frente al LDL, y no tienen por tanto el mismo efecto protector frente a las enfermedades cardiovasculares, que el aceite de oliva. El aceite de oliva, a pesar de tener pocos ácidos grasos polinsaturados, tiene la suficiente cantidad para cubrir las necesidades diarias mínimas (unos 10 g). Además, es más resistente a la oxidación (saturación de sus ácidos grasos) cuando se calienta que otros tipos de aceites vegetales, soportando sin cambios apreciables los 200 º C de temperatura, frente a los 100º C de media que soportan los aceites de semillas. Esto implica que de pueden freír los alimentos con aceite de oliva sin temer que sus ácidos grasos se saturen. El aceite de oliva también tiene un alto contenido de carotenos, vitamina E y propiedades antioxidantes. Gran parte de estas características se pierden al refinarlo, ya que el aceite se calienta a altas temperaturas en este proceso. Por este motivo, siempre ha de elegirse el aceite de oliva virgen de primera prensa en frío al refinado. B. Pescados C. Frutas, legumbres, verduras, pastas y cereales integrales Los alimentos más recomendables por tener un índice glucémico menor son las legumbres, hortalizas, pasta italiana y frutas, que son los más abundantes en la dieta mediterránea. La fibra también tiene un papel fundamental en al regulación del índice glucémico al retener parte de los nutrientes y retardar su absorción. D. El vino tinto Se descubrió que el pellejo de las uvas negras contiene compuestos fenólicos (ácidos fenólicos y flavonoides) que tienen una gran capacidad de inhibir el LDL-colesterol de la oxidación (el cual de lugar a la placa de ateroma en la pared arterial), y evitan la aglutinación de las plaquetas. Además son compuestos con alta capacidad antioxidante, ya que ayudan a la eliminación de los radicales libres causantes del envejecimiento y destrucción celular. Otra sustancia beneficiosa característica del vino es el resveratrol, que forma parte de los pigmentos y que protege a la uva contra el ataque de los hongos. Se ha demostrado que el resveratrol, que abunda en la piel de la uva negra, es capaz de estimular las sirtuinas, unas enzimas celulares que regulan el envejecimiento de todos los organismos vivos. Se ha asociado al consumo moderado de vino tinto un retraso en el envejecimiento celular, y podría prevenir enfermedades degenerativas como el Alzheimer. Otros beneficios del vino son: Fortalecer el colágeno y la elastina de las paredes vasculares
Aporta minerales y oligoelementos: magnesio, zinc, litio, calcio, potasio y hierro
Estimula los órganos olfativos y gustativos
Activación de la secreción biliar
Acción antibacteriana intestinal
Efecto antihistamínico
E. El arte culinario
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