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La Unidad de Endocrinología y Nutrición de IML
ofrece a sus pacientes dietas personalizadas.
IML es un centro médico de referencia
en tratamientos de dieta proteinada.
Los médicos expertos de IML combinan la nutrición
con tratamientos médico-estéticos personalizados.
La dieta bajo control médico representa el pilar fundamental
del tratamiento de la obesidad.
En IML la prescripción de una dieta se acompaña
de una adecuada educación nutricional.
  

Nutrición y DeporteAlimentación según el momento deportivo

Es la actividad deportiva la que marca el gasto energético que se debe compensar con la dieta. El deportista no realiza siempre la misma actividad y por lo tanto no tiene las mismas necesidades. Según la intensidad de la actividad se distinguen cuatro periodos o momentos deportivos:

Periodo de descanso

Corresponde con temporada fuera de la competición y no preparatorias. La alimentación corresponde a una dieta equilibrada y saludable según los requerimientos individuales.

Periodo de entrenamiento

Es la etapa anterior al desarrollo de una prueba.

Periodo de entrenamiento

La dieta de preparación comprende 1-2 semanas antes de la prueba deportiva, aunque en algunos deportes puede acortarse a los 2-3 días previos a la prueba.

Tiene como misión el aumentar las reservas de glucógeno y otros nutrientes. El deportista debe ingerir una dieta rica en carbohidratos y mantener un adecuado estado de hidratación.

La ingesta debe realizarse en 5 tomas, con 3 comidas importantes que aporten el 25% de la cantidad total de calorías, y 2 intermedias.

Durante esta etapa no se recomienda el consumo de cocidos de carne, carne de cerdo y cordero, carnes y pescados escabechados, conservas, alimentos grasos o salsas, verduras flatulentas y de difícil digestibilidad, y bebidas alcohólicas.

Periodo de competición

Incluye el día de la prueba y el periodo de realización de la competición.

Periodo de competición

El número de comidas debe aumentarse, pero con menos cantidad en cada una de ellas.

La comida previa a la competición debe ser realizada 3-4 horas previas a la misma, y debe incluir 200-350 g de carbohidratos (4 g/Kg). La grasa debe ser restringida a menos del 25% de las calorías totales, ya que retrasa el vaciado gástrico. Las proteínas deben ser reducidas para evitar la formación de exceso de orina. Es fundamental que el estómago llegue en un estado intermedio de llenado, y que al final de la prueba el deportista no llegue con sensación de hambre ni plenitud.

Antes de las competiciones de resistencia pueden administrarse de 50 a 100 g de carbohidratos hasta 1 hora antes del evento. En los 15 minutos previos a la competición se debe administrar 1-2 vasos de agua o líquido a temperatura ambiente.

Durante la prueba, los requerimientos dependen de la duración e intensidad de la prueba. Se asegurará una adecuada ingesta de líquidos y minerales, proporcional a las pérdidas, así como de alimentos fáciles de consumir y con índices glucémicos altos.

El rango de ingesta debería ser de 30-70 g/hora de competición, con soluciones líquidas que contengan un 6-8% de carbohidratos. Cuando es necesario además reponer depósitos se pueden añadir carbohidratos de índice glucémico más alto (como en competiciones de ciclismo en ruta).

Fase de recuperación

El objetivo principal es la rehidratación, repleción de los depósitos de glucógeno y reposición de electrolitos.

Fase de recuperación

Se recomiendan bebidas azucaradas y con minerales al acabar la prueba, así como la ingesta de frutos secos, chocolate, galletas, etc.

La comida siguiente a la prueba debe ser rica en carbohidratos (sobre todo complejos como pasta, pan, cereales), con libertad del consumo de sal y eligiendo alimentos ricos en sodio. Las frutas y vegetales son una fuente muy rica de potasio.

La rehidratación es muy importante, sobre todo si hay otra prueba al día siguiente.