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La Unidad de Endocrinología y Nutrición de IML
ofrece a sus pacientes dietas personalizadas.
IML es un centro médico de referencia
en tratamientos de dieta proteinada.
Los médicos expertos de IML combinan la nutrición
con tratamientos médico-estéticos personalizados.
La dieta bajo control médico representa el pilar fundamental
del tratamiento de la obesidad.
En IML la prescripción de una dieta se acompaña
de una adecuada educación nutricional.
  

Clínica de la Obesidad¿Cuáles son las patologías asociadas a la obesidad?

La obesidad, por sí misma y dependiente del tipo de distribución (mayor incidencia si la distribución es visceral) y del grado de obesidad, a menudo se asocia a la presencia de otras enfermedades crónicas (comorbilidades) que provocan una clínica y económica excepcional, así como un incremento de mortalidad en los individuos afectos.

Diabetes Mellitus

Son muchos los estudios que relacionan el exceso de peso con un aumento de Diabetes Mellitus tipo 2, siendo la obesidad el factor de riesgo más importante para su desarrollo.

Diabetes Mellitus

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La obesidad resistencia a la insulina e incremento de los niveles en sangre de esta hormona por aumento de la secreción por el páncreas; a pesar del incremento de la insulina, ésta no es capaz de normalizar los niveles de glucosa en sangre.

Al disminuir el peso mejoran las cifras de glucemia y se optimiza el comportamiento de la insulina. Estos cambios muchas veces ya se producen con pérdidas moderadas de peso, que oscilan entre un 5 y un 10%.

Dislipemia

Las personas obesas, secundariamente al estado de resistencia a la insulina e incremento de los niveles en sangre de insulina, tienden a presentar diversas alteraciones lipídicas: elevación de las concentraciones de colesterol total, colesterol LDL (el denominado popularmente colesterol "malo") y triglicéridos, y valores bajos de colesterol HDL (conocido como colesterol "bueno o protector").

Además, el colesterol LDL modifica su estructura hacia partículas pequeñas y densas. Esta perfil se asocia a un nivel elevado de riesgo cardiovascular, al facilitarse la aterogénesis (depósitos grasos en la arteria que provocan una disminución de su calibre).

La disminución de peso tiende a producir normalización de los parámetros alterados, descendiendo los triglicéridos y el colesterol LDL, y aumentando el colesterol HDL.

Hipertensión arterial

La obesidad constituye un factor de riesgo tanto para su aparición como para su progresión. Así, la hipertensión arterial es 2.5 veces más frecuente en pacientes con obesidad que en individuos con peso normal; de la misma forma, aproximadamente el 50% de los hipertensos son obesos.

Hipertensión arterial

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Sin embargo la prevalencia de hipertensión arterial en la obesidad varía con la edad, el sexo y la raza.

El riesgo de hipertensión depende de la distribución de la grasa corporal, siendo mayor en aquellos con incremento de la grasa abdominal. Sin embargo, los mecanismos causantes del aumento de presión arterial en los pacientes obesos todavía no son del todo conocido.

Algunos estudios han valorado como más efectiva la pérdida de peso que el mantenimiento de una dieta baja en sal. Así, por cada kilogramo de peso perdido se consigue una reducción de 0.3-1 mmHg de la presión arterial. La obesidad mantenida no solo incrementa los niveles de presión arterial, si no que ocasiona una menor respuesta a los fármacos antihipertensivos y un control más difícil.

Enfermedades cardiovasculares, accidentes cerebro-vasculares
y alteraciones venosas

La obesidad por sí sola constituye un factor de riesgo para presentar enfermedades cardiovasculares (angina, infartos, insuficiencia cardiaca, hipertrofia miocárdica), a lo que hay que añadir la reciente asociación de otros factores de riesgo como la hipertensión, la diabetes, el aumento de colesterol LDL o la disminución del colesterol HDL.

Mención aparte merece la distribución topográfica de la grasa, considerándose un factor de riesgo cardiovascular la distribución de predominio visceral (abdominal).

Se ha observado que el incremento del IMC (mayor o igual a 27 Kg/m2) y la ganancia de peso después de los 18 años se asocia con un aumento del riesgo de enfermedades cerebro-vasculares.

En los pacientes con obesidad existen alteraciones en la circulación venosa de retorno así como de la circulación linfática, produciéndose edema y síndrome varicoso, siendo más frecuente en mujeres con obesidad ginecoide. El riesgo de trombosis venosa profunda aumenta con el peso del individuo, pero sin relación con el tipo de distribución grasa.

Hiperuricemia

La obesidad se relaciona con un aumento de ácido úrico y éste, a su vez, puede provocar ataques de gota. Parece estar relacionado de forma directa con la elevación de la insulina.

Alteraciones respiratorias

La obesidad puede producir alteraciones de la función pulmonar. En general el paciente con obesidad (por el mayor contenido de grasa en la pared torácica) moviliza menos los pulmones, lo que produce una disminución del volumen y de la circulación pulmonares.

Alteraciones respiratorias

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El problema pulmonar más importante de la obesidad es el Síndrome de Apnea del sueño (SAOS). El SAOS aparece entre el 25-40% de los individuos con obesidad mórbida, y en un 10% de la obesidad grave.

Es más frecuente en varones y mujeres posmenopáusicas. El individuo con SAOS explica somnolencia diurna, cefaleas matutinas, cambios de carácter e irritabilidad, disminución de rendimiento laboral, sueño entrecortado, ronquidos y apneas (pausas respiratorias).

Su diagnóstico se confirma mediante la realización de una polisomnografía bajo unos criterios estrictos, estableciéndose también un diagnóstico de gravedad. El SAOS además de empeorar la calidad de vida del paciente puede producir, cuando está evolucionado, insuficiencia respiratoria, hipertensión arterial e insuficiencia cardiaca.

Para la mejoría es fundamental la pérdida de peso, pero muchas veces debido a la gravedad del proceso es necesario la utilización de mascarilla ventilatoria nocturnas (BIPAP) y, en algunos casos, es útil el tratamiento quirúrgico laríngeo.

Alteraciones articulares y ó“seas

El exceso de peso provoca alteraciones sobre el sistema esquelético, ya que el sistema osteo-articular no está diseñado para soportar sobrepesos importantes.

La obesidad provoca una erosión constante sobre la articulación, que degenera con mayor rapidez y que da como resultado final una artrosis, sobre todo de rodillas, caderas, tobillos y en columna, sobretodo en mujeres con obesidad de tipo ginecoide, aunque la frecuencia de artrosis en articulaciones que no soportan carga como las manos también está incrementada; en los niños en edad de crecimiento la obesidad puede producir deformidades.

Alteraciones articulares y óseas

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La pérdida discreta de peso en individuos con peso normal o alto, disminuye el riesgo de desarrollar artrosis de rodilla en un 20-50%. Una vez desarrollada la artrosis la pérdida de peso provocará mejoría de los síntomas.

En los individuos con obesidad la masa ósea está aumentada, desconociéndose la causa exacta, y disminuye al bajar peso. De tal forma se puede decir que la obesidad protege de la osteoporosis.

Alteraciones del aparato digestivo

La colelitiasis (cálculos biliares) es la afección del sistema hepático-biliar más frecuente de la obesidad, sobre todo en la mujer.

Alteraciones aparato digestivo

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El riesgo incrementado está en relación con el aumento de producción hepática de colesterol y eliminación de una bilis rica en sales de colesterol, con el mayor tamaño y menos movilidad de la vesícula.

La pérdida rápida de peso (más de 1.5 Kg/semana) facilitan la formación de cálculos pudiendo provocar cólicos biliares, por lo que se recomienda la pérdida moderada y progresiva.

La esteatosis hepática (hígado graso) es la acumulación de grasa en el interior de las células del hígado. Es una enfermedad benigna que no tiende a progresar a cirrosis hepática. Se relaciona claramente con obesidad, diabetes e hipercolesterolemia.

No causa síntomas, reflejándose únicamente en los análisis de función hepática por un aumento ligero de las transaminasas. Se resuelve con una adecuada pérdida de peso, excepto en aquellos pacientes en los que se produzca la pérdida de peso tras técnicas amplias de cirugía bariátrica (frecuente causa de hígado graso).

No se ha demostrado una mayor prevalencia de reflujo gastro-esofágico en la obesidad, pero sí una mejoría de los síntomas tras la pérdida moderada de peso.

Alteraciones oncológicas

La obesidad se asocia a una mayor mortalidad por cáncer de próstata y colon y recto en varones, mientras que en las mujeres (sobre todo posmenopáusicas) la mortalidad se eleva en el cáncer de útero, ovario, endometrio, mama y vesícula biliar. El cáncer de próstata de sujetos obesos es más benigno, determinando un menor crecimiento y frecuencia de metástasis, que en individuos sin obesidad.

Primera Consulta Gratuita En IML le atenderá un médico especialista en su tratamiento desde la primera consulta.

Alteraciones dermatológicas

La aparición de estrías cutáneas es frecuente y reflejan la tensión de la piel por los depósitos de grasa subcutánea. El hirsutismo (incremento en las mujeres de pelo en regiones propiamente masculinas) se produce con mayor frecuencia en mujeres con obesidad abdominal por aumento de la producción de testosterona.

La acantosis nigricans se asocia al incremento de resistencia a la insulina e hiperinsulinemia, y se caracteriza por hiperpigmentación de cuello, axila, codos y superficies de extensión de los miembros.

Alteraciones endocrinológicas, reproducción y embarazo

Las alteraciones endocrinológicas son numerosas y afectan a cualquier sistema endocrino. Los sujetos con obesidad pueden mostrar alteración del metabolismo del cortisol (con un efecto de acumulación de grasas).

En los varones con obesidad mórbida la producción de testosterona por los testículos puede verse reducida. La mujeres obesas presentan niveles elevados de testosterona, destacando una de las alteraciones ginecológicas más comunes asociada a la obesidad, el llamado síndrome de anovulación crónica o síndrome de ovarios poliquísticos (SOP).

Las mujeres con SOP obesas presentan mayor prevalencia de alteraciones menstruales, anovulación, dificultad para la gestación y mayor incidencia de abortos. La pérdida de peso provocaría una reducción de la resistencia a la insulina, característica de éste síndrome, con mejoría de los síntomas y de los parámetros de la función reproductiva y embarazo.

La obesidad en el embarazo constituye un factor de riesgo para el desarrollo de diabetes gestacional e hipertensión arterial del embarazo, infecciones del tracto urinario, colelitiasis y complicaciones vasculares como la trombosis venosa. Además, un elevado IMC previo a la gestación, se asocia a una mayor frecuencia de macrosomía (fetos de mayor tamaño a lo normal, de más de 4.0 Kg).

Obesidad y embarazo

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Debida a la elevada incidencia de macrosomía y el aumento de tejido graso en la pelvis el parto vaginal puede ser dificultoso, por lo que el nacimiento suele ser mediante cesárea.

Alteraciones Psicológicas y Psiquiátricas

No existe evidencia de mayor frecuencia de trastornos psiquiátricos, por ejemplo depresión mayor, en los individuos con obesidad, pero si se observan alteraciones de comportamiento social en relación con el exceso de peso (retraimiento, aislamiento, timidez) y con los problemas derivados de las limitaciones producidas.

Incremento de Mortalidad

La disminución de la esperanza de vida por mortalidad prematura, sobre todo en adultos jóvenes, como consecuencia de la obesidad ha sido bien documentada en los últimos años. Los últimos estudios han determinado que la obesidad produciría el mismo riesgo de mortalidad prematura que el tabaquismo.

Así, evaluando la probabilidad de morir antes de los 70 años:

  1. Mujeres con sobrepeso y no fumadoras tienen una reducción en la esperanza de vida de 3.3 años.
  2. Varones con sobrepeso y no fumadores tienen una disminución de 3.1 años.
  3. Mujeres obesas y no fumadoras disminuye la esperanza en 7.1 años.
  4. Varones obesos y no fumadores el descenso es de 5.8 años.
  5. Mujeres obesas y fumadoras tienen una reducción de expectativa de vida de 7.2 años respecto de las mujeres fumadoras de peso normal.
  6. Los varones obesos y fumadores con respecto de los fumadores con peso normal reducen su esperanza de vida en 6.7 años.
  7. Las mujeres obesas fumadoras tienen una reducción de esperanza de vida de 13.3 años con respecto de las no fumadoras con peso normal.
  8. Los varones fumadores obesos la reducen en 13.7 años con respecto de no fumadores con peso normal.

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