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La Unidad de Endocrinología y Nutrición de IML
ofrece a sus pacientes dietas personalizadas.
IML es un centro médico de referencia
en tratamientos de dieta proteinada.
Los médicos expertos de IML combinan la nutrición
con tratamientos médico-estéticos personalizados.
La dieta bajo control médico representa el pilar fundamental
del tratamiento de la obesidad.
En IML la prescripción de una dieta se acompaña
de una adecuada educación nutricional.
  

Obesidad y Sobrepeso: Dietas y Técnicas Asociadas Dieta Hipocalórica Convencional

Incluye aquellas dietas equilibradas (manteniendo un aporte suficiente y proporcional de los distintos principios inmediatos) pero con un aporte calórico inferior a las necesidades del individuo (hipocalórica) pero superior a 800 Kcal/día.

Dieta hipocalórica convencional

a) Energía

En estudios realizados se ha observado que ningún adulto normal tiene un gasto energético basal (en reposo) inferior a 1200 Kcal.

Por tanto, una vez establecido el gasto energético total (realizado el ajuste por actividad) es de suponer que una dieta de 1000-1500 Kcal/día debería ser suficiente para producir una reducción de peso aceptable.

Como regla general, para obtener una reducción de 5-10% del peso en 3-6 meses, se aconseja prescribir una dieta que aporte unas 500-1000 Kcal/día por debajo de las necesidades del individuo.

b) Carbohidratos

Valor energético: 4 Kcal/día.

Proteínas

El aporte de carbohidratos debe constituir el 50-60% de las calorías totales. Se recomienda restringir los azúcares simples y consumir productos ricos en almidones y fibra, para lo que se debe recomendar aumentar la proporción de cereales, verduras y hortalizas, y legumbres.

A partir de un consumo diario inferior a 80-100 g de carbohidratos se estimula la producción de cuerpos cetónicos o cetosis (mediante degradación de grasas y proteínas del organismo), lo que lleva a una pérdida muy importante de agua y sal por la orina.

c) Proteínas

Valor energético: 4 Kcal/día.

Proteínas

Las recomendaciones diarias para un adulto normal (en ausencia de circunstancias como embarazo, lactancia o infancia, o patologías como la insuficiencia renal o hepática) son de 0.7-0.8 g/día de proteína de alto valor biológico.

Sin embargo, al inicio del tratamiento con una dieta hipocalórica se puede provocar una pérdida de proteínas, siendo recomendable incrementar su aporte hasta 1 g/día de proteínas, lo que supone un 15-20% del valor calórico total de la dieta.

Las recomendaciones en cuanto al tipo de proteínas deben dirigirse a aquellas de alto valor biológico (que permiten un acceso adecuado a los distintos aminoácidos esenciales) y bajo contenido en grasas: pescado blanco, carne blanco, lácteos descremados, clara de huevo y legumbres.

Las dietas hipocalóricas hiperproteicas se toleran muy bien y pueden tener ciertas ventajas sobre todo al inicio del tratamiento, ya que la proteína aumenta la sensación de saciedad y disminuyen el rendimiento energético (es el nutriente que precisa de mayor gasto calórico para su metabolismo y utilización). Sin embargo, una dieta alta en proteínas y baja en carbohidratos produce un estado de cetosis.

d) Grasas

Valor energético: 9 Kcal/g.

Grasas

La grasa de la dieta estimula la ingesta y promueve la ganancia de peso a través de su escasa capacidad saciante y gran densidad calórica.

Para hacer una dieta pobre en grasas hay que disminuir la ingesta de grasas y aceites puros como nata, mantequilla y margarina, mantequilla, embutidos y fiambres, carnes grasas y pescados azules, y aceites vegetales, favoreciendo el consumo de alimentos crudos o cocinados al vapor, al horno, a la plancha o brasa, y evitando las salsas, los fritos y los guisos grasos.

Las necesidades diarias de ácidos grasos esenciales (ácido linoleico y linolénico) son de unos 5-10 g/día, que pueden ser cubiertas mediante una ingesta de 15-25 g de las grasas presentes en una dieta.

Esto supone un aporte de grasas totales que no debe superar el 30% de las calorías de la dieta convencional, dentro de las cuales los ácidos grasos saturados (asociados a un incremento del riesgo de enfermedad cardiaca) no deben representar más del 10-15% de las calorías totales de la dieta.

En cualquier dieta hipocalórica no se debe realizar una disminución indiscriminada de las grasas, ya que éstas son fuente de ácidos grasos esenciales y vitaminas liposolubles.

e) Fibra dietética

La fibra contribuye a la reducción de los niveles de colesterol, previene la enfermedad cardiaca, reduce el estreñimiento y es de utilidad en la obesidad por su efecto saciante. Actualmente las recomendaciones sugieren una ingesta diaria de 20-30 g/día ó 10-30 g por cada 1000 Kcal. ingeridas / día. Se debe mantener una proporción de fibra insoluble / fibra soluble de 3:1.

f) Vitaminas y Minerales

Las vitaminas, minerales y oligoelementos son constituyentes esenciales de una dieta saludable, por lo que deben ser suministrados durante el tratamiento dietético de la obesidad.

Proteínas

Cuando la dieta es de menos de 1200-1300 Kcal/día los aportes de vitaminas (vitaminas del grupo B y liposolubles) y minerales (fundamentalmente hierro, cinc, magnesio) pueden verse comprometidos según las recomendaciones actuales, por lo que es aconsejable añadir un complejo polivitamínico y mineral comercial.

Agua

g) Agua

Para reponer las pérdidas se deben aportar unos 2000-2500 ml de agua al día. El contenido de agua de una dieta normocalórica es de 800-1000 ml, siendo las necesidades restantes obtenidas a partir de agua o líquidos adicionales.

En una dieta hipocalórica convencional, al ser la cantidad de alimento consumido menor, el agua procedente de los alimentos disminuye, por lo que se debe recomendar una ingesta de agua adecuada (lo que supone 1500-2000ml).

h) Alcohol

Valor energético: 7 Kcal/g.

Aunque un consumo moderado de vino y cerveza se ha relacionado con efectos cardiovasculares beneficiosos, el alcohol es una fuente importante de calorías vacías, por lo que debe excluirse de una dieta hipocalórica.

Alcohol

Siguiendo estas líneas generales, la dieta se confecciona incluyendo los distintos alimentos en función de su composición en los principios inmediatos que contienen, y teniendo en cuenta los distintos equilibrios alimentarios que toda dieta debería respetar.

Es conveniente repartir la ingesta en varias tomas repartidas a lo largo del día para evitar la sensación de hambre, siendo recomendable la realización de 5 tomas diarias evitando el picoteo entre horas; estas tomas deberán ser 3 fundamentales (desayuno, comida y cena) y 2 complementarias menores o snacks (media mañana y media tarde).

Se puede comenzar el tratamiento dietético dando un menú concreto o bien dando opciones de intercambio desde el inicio. Cuando se administra un menú concreto debe evitarse la rigidez, y ser acorde con los gustos del paciente; al cabo de unas semanas el paciente debe empezar, por sí mismo y debidamente instruido, a realizar intercambios de alimentos.

De esta manera, el paciente será capaz de realizar y aprender a consumir una dieta adecuada y variada para evitar trasgresiones de la dieta o carencias nutricionales.