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¿Y LA ACTIVIDAD FÍSICA?

La actividad física, realizada de forma regular favorece la utilización de grasa y carbohidratos. Por eso, individuos entrenados la ingesta puede ser mayor sin alcanzar balances energéticos positivos sin ganancia de peso. La respuesta ante actividades de moderada o alta intensidad es diferente; así, el ejercicio de baja y moderada intensidad produce, fundamentalmente, la utilización de grasas tanto en la fase de actividad como en la de recuperación, mientras que los de alta intensidad producirían un consumo de carbohidratos.

La actividad física juega un papel crucial en la regulación del peso corporal y los depósitos de grasa.
Algunos estudios sugieren que la escasa actividad física puede ser responsable del desarrollo de obesidad.

La práctica de actividad física de forma mantenida produce también un cambio en la preferencia dietéticas, observándose un mayor consumo de carbohidratos en las comidas. Además, aunque existe la creencia de que el ejercicio produce incremento del apetito, parece que a corto plazo tanto la actividad de baja como de alta intensidad provocaría disminución del mismo.

En las sociedades industrializadas el uso de los transportes motorizados, el trabajo y actividad sedentaria hacen difícil mantener un ritmo de actividad física adecuado.

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Última actualización: 18 / 11 / 2008
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