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La Unidad de Endocrinología y Nutrición de IML
ofrece a sus pacientes dietas personalizadas.
IML es un centro médico de referencia
en tratamientos de dieta proteinada.
Los médicos expertos de IML combinan la nutrición
con tratamientos médico-estéticos personalizados.
La dieta bajo control médico representa el pilar fundamental
del tratamiento de la obesidad.
En IML la prescripción de una dieta se acompaña
de una adecuada educación nutricional.
  

Tratamientos de Obesidad y Sobrepeso¿Cuáles son los criterios de intervención?

Aunque el tratamiento de la obesidades difícil y a largo plazo los resultados son escasos en general (con una recuperación del peso perdido en muchos de los pacientes), la obesidad debe ser siempre tratada tras la realización de un estudio minucioso del paciente, de los factores causales de la misma y de las enfermedades acompañantes.

El tratamiento debe ser personalizado y adaptado a las características particulares de cada individuo.

Criterios de intervención

A favor del tratamiento de la obesidad se resume en que una pérdida moderada del peso corporal (5-10% de pérdida de peso) ha demostrado una mejoría en la calidad de vida (física y psicológica) y mejoría de las patologías asociadas en obesos de grado I y II.

Se hace necesario, además, establecer unos objetivos razonables y realistas para cada paciente, intentando en todos los casos el mantenimiento del peso perdido a medio y largo plazo.

De forma consensuada se han establecido unos criterios y métodos de actuación según el IMC del individuo, siendo adaptados en los casos de obesidad infantil, ancianos o si existen enfermedades asociadas que necesiten de intervenciones más precisas o estrictas.

Población con un IMC Menor de 22 Kg/m2

En estos individuos jamás está justificada cualquier intervención con el intento de disminuir el peso corporal.

Población con un IMC Menor de 22 Kg/m2

En el caso de que los hábitos alimentarios o la actividad física no sean los correctos, se pueden indicar consejos de salud apropiados para la población general para mantener una alimentación variada y una actividad física ligera o moderada.

Población con un IMC entre 22 y 24.9 Kg/m2

La intervención en éste grupo sólo estaría justificada cuando es un peso inestable, con aumento de peso progresivo e importante en un periodo de tiempo relativamente corto (aumento de más de 5 Kg en un tiempo inferior a 1 año). En este caso, el consejo alimentario de una dieta ligeramente hipocalórica, con un contenido limitado en grasas y con incremento de la actividad física.

Población con un IMC entre 25 y 26.9 Kg/m2
(Sobrepeso Grado I)

En ésta franja se sitúa alrededor del 20% de la población española.

Índice Ponderal (IP)

La visita médica es muy aconsejada para valorar el grado de estabilidad del peso corporal, la distribución de la grasa y la existencia o no de otros factores de riesgo cardiovascular (dislipemia, diabetes Mellitus, hipertensión arterial, tabaquismo, etc).

Si el peso es estable, la distribución de la grasa es fémoro-glútea o ginecoide, y no existen otros factores de riesgo asociados, la intervención médica no estaría justificada.

Si no se cumple cualquiera de la condiciones anteriores, el tratamiento es adecuado y debe limitarse a consejos relativos a la alimentación saludable, ejercicio físico moderado y realización de controles clínicos periódicos.

Población con un IMC entre 27 y 29.9 Kg/m2
(Sobrepeso Grado II)

Franja de IMC en la que el 20% de la población española está incluida, y en la que empieza a observarse un ligero incremento de las comorbilidades y mortalidad asociadas a la acumulación grasa, especialmente si ésta es de tipo central o androide.

Índice de Masa Corporal (IMC)

En esta población, la visita y valoración médica es obligada. Si el peso es estable, la distribución grasa es fémoro-glútea y no existe ningún factor de riesgo asociado la intervención médica es opcional, aunque los consejos sobre alimentación saludable, actividad física y el control médico periódico son muy recomendables.

Si alguna de las citadas condiciones no se cumple, el paciente debería ser tratado con actividad física y dieta ligeramente hipocalórica con el objetivo de perder un 5-10% de su peso corporal y ser mantenido en el futuro. Si el objetivo propuesto no se consigue en un plazo máximo de 6 meses puede estar justificada la utilización de fármacos.

Obesidad I (IMC entre 30-34.9 Kg/m2)

Esta situación es tributaria de visita y tratamiento médico. Las comorbilidades deben ser tratadas adecuadamente en todos los casos, y debe hacerse un importante y mantenido esfuerzo entre paciente, familiares y médico para obtener una disminución estable del 10% del peso corporal en un tiempo aceptable. Para conseguir estos objetivos está justificado la utilización conjunta de dieta hipocalórica, fármacos, actividad física y modificación de conducta.

Obesidad II (IMC entre 35-39.9 Kg/m2)

En este grado de obesidad el riesgo para la salud y aparición de comorbilidades es muy importante, de la misma forma que la disminución de la calidad de vida.

Obesidad de grado II

En esta situación la estrategia debe ser parecida a la establecida en la anterior, pero se debe intentar una disminución superior a la del 10%, aunque llegando a ésta se obtiene una mejoría apreciable.

Si los citados objetivos no se obtienen en un periodo de aproximado de 6 meses, y el paciente padece de importantes enfermedades asociadas debe ser remitido a una unidad especializada para estudiar la posibilidad de utilizar medidas más intensas como las dietas de muy bajo contenido calórico (VLCD) o cirugía bariátrica.

Obesidad III y IV (IMC ≥ 40 Kg/m2)
Obesidades Mórbida y Extrema

En estos grados de obesidad, una perdida estable del 10% del peso corporal (siempre difícil de obtener) suele representar una mejoría apreciable pero nunca suficiente.

Obesidad de grado III y IV

Sería deseable una pérdida entre el 20-30% del peso ( y mayor todavía en los casos de obesidad extrema con un IMC ≥ 50 Kg/m2) que sólo puede conseguirse, salvo en casos muy excepcionales, mediante la cirugía bariátrica.

Estos pacientes deben ser remitidos siempre a unidades especializadas donde puedan emplearse medidas terapéuticas intensas y valorar la necesidad de cirugía bariátrica, siempre que el paciente cumpla las rigurosas condiciones de los protocolos que rigen las indicaciones de este tipo de cirugía.