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¿CÓMO SE FORMA?

Para comprender la fisiopatología de la celulitis interesa conocer la estructura de la piel y tejido subcutáneo y las diferencias en el varón y la mujer.

La piel es el tejido más grande del organismo. Está constituida por 3 capas, situadas horizontalmente, de superficie a profundidad: a) Epidermis (capa superficial), b) Dermis (capa media) y c) Hipodermis o tejido subcutáneo (capa profunda). A estas capas se añaden otras estructuras como pelo, uñas, glándulas sebáceas, y glándulas sudoríparas.

La epidermis constituye el estrato superficial o externo de la piel, es delgado y sus células superficiales se cornifican.

La dermis está constituida por tejido conjuntivo laxo compuesto por un componente celular fijo (fibroblastos, entre otras), proteínas fibrosas (colágeno, elastina), sustancia fundamental amorfa (agua, mucopolisarcáridos, sales y glicoproteínas) y un componente celular migratorio (linfocitos, plasmocitos, leucocitos). Es atravesada por vasos sanguíneos, linfáticos y nervios.

La hipodermis está formada por un tejido conjuntivo laxo constituido por grandes lóbulos de tejido graso (entre 0.5-1.0 cm) limitados por tabiques de fibras colágenas delgadas perpendiculares a la superficie (reticulae cutis), escasas fibras elásticas, vasos sanguíneos y linfáticos (figura adipocitos). Es en esta capa donde residen las alteraciones primarias de la celulitis.

La causa de la diferencia en la aparición de celulitis entre varones y mujeres radica en la distinta disposición de la estructura del tejido subcutáneo entre los sexos. En las mujeres, los lóbulos de tejido graso de la hipodermis son de gran tamaño y están separados por delgados muros de tejido conjuntivo dispuestos de forma perpendicular a la dermis; además, la separación conjuntiva entre la dermis profunda y la hipodermis es irregular y discontinua. Sin embargo, en el hombre y en las mujeres no afectas de celulitis estos muros conjuntivos son más gruesos y están distribuidos de forma poligonal, asentando sobre una separación dermis-hipodermis de conjuntivo regular y continuo. Debido a estas diferencias, el tejido graso es capaz de protruir hacia la superficie, dando lugar a la aparición de piel de naranja.

La presión mecánica (pellizcado) entraña, entonces, la aparición de una superficie irregular en la mujer, debido que dicha presión se distribuye exclusivamente en altura; pero en el hombre, esta presión se refleja en todos los sentidos y sobre todo hacia la base, haciendo que se distribuya de modo más regular.

Esta diferente disposición del tejido viene condicionada hormonalmente (por acción de los andrógenos), comenzando a apreciarse dichos cambios cuando comienza el funcionamiento testicular en la pubertad del niño. De la misma forma, aquellos varones con un déficit severo de andrógenos (hipogonadismo primario y secundario) presentan un aspecto y distribución de la celulitis similar a la de la mujer.

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Última actualización: 02 / 09 / 2010
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